El pasto sintético como estímulo para la propiocepción

El pasto sintético es más versátil de lo que muchas personas podrían imaginar. No solamente es bello y sirve para adornar espacios residenciales, clubs,  y para instalar canchas deportivas. El pasto sintético también tiene aplicaciones terapéuticas, que pueden ayudar mucho a pacientes neurológicos, niños con retardo sicomotor y niños con autismo, entre otros. Debido a las propiedades del pasto sintético, y a sus filamentos plásticos, este material estimula los receptores nerviosos que envían la información al cerebro sobre su ubicación en el espacio, la posición de los músculos, y todo lo referente a la coordinación y el equilibrio. Estos receptores se encuentran en la piel y  a nivel muscular, y son estimulados por el pasto artificial cuando la persona entra en contacto con esta superficie.

En el caso de un niño con retardo sicomotor, el terapeuta puede colocar al paciente sobre el pasto artificial, y estimular desde el rolado, el gateo, la posición sedente y hasta la marcha. El césped artificial, a través de las fibras plásticas, estimulará los receptores ubicados en la piel, propiciando que el cerebro reciba la información de lo que se está haciendo. Igualmente, en esos casos de niños con hipersensibilidad, El césped artificial puede ser de gran ayuda terapéutica, cuando el especialista coloca al pequeño sobre esta superficie, lo que elevaría en el niño sus niveles de tolerancia al contacto y a los estímulos externos. De ahí la recomendación a los centros de estimulación temprana y de terapia infantil, para que acondicionen un área con pasto artificial. Esta área será un agregado de gran utilidad para el centro en cuestión, que además será muy fácil y económico de armar, y a su vez sencillo de limpiar. Tan solo bastará una una cepillada semanal y de vez en cuando una lavada con agua y jabón suave.