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Una de las más importantes ventajas que ofrece el uso de grass sintético en el recubrimiento de diversos espacios con propósitos variados está en la sustentabilidad ecológica y rentabilidad de su mantenimiento.

Hay quienes piensan que, al tratarse de un pasto artificial, requiere de costosas y frecuentes intervenciones para conservarlo limpio, verde y en perfecto funcionamiento, pero no es así.

Cuidar y conservar el pasto sintético  requiere de arena de sílice para el relleno y la amortiguación y el cuidado de sus filamentos.

El césped sintético no demanda, por su misma naturaleza, cuidados excepcionales ni frecuentes, tampoco costosos.

La frecuencia con la que debe hacérsele mantenimiento al grass sintético dependerá del nivel de tráfico que deba tolerar y, en general, del uso para el cual ha sido diseñado y dispuesto en un determinado espacio. El pasto sintético del jardín de una casa, por ejemplo, no requiere las mismas atenciones que el pasto sintético utilizado en las canchas deportivas o en los lugares destinados al esparcimiento público.

El césped sintético para jardines, el césped artificial para canchas y demás variedades de grass sintético le permiten ahorrar el 100% del agua que habría de utilizar en el riego de la hierba natural, preservando el vital líquido y el dinero que habría de pagar por su consumo.

Para mantener limpio este tipo de superficies sintéticas sólo deberá cepillarla para retirar los desechos orgánicos e inorgánicos que se hayan depositado sobre ella y, eventualmente, usar un poco de agua para eliminar el polvo se haya acumulado sobre sus fibras.

Así, pues, son millones los litros de agua dulce que se ahorran anualmente cada vez que se adopta una alternativa ecológicamente sustentable como el grass sintético.

Además, el grass sintético no requiere del uso de fertilizantes, pesticidas ni ninguna otra clase de sustancia química contaminante, reduciendo, al mismo tiempo, la necesidad de disponer de calefacciones y máquinas dependientes de combustibles fósiles o electricidad para el secado del pasto que puedan generar elevados consumos energéticos y emisiones de gases de efecto invernadero.

Tampoco necesitará recortes ni replantaciones para mantener en óptimas condiciones esta clase de superficies artificiales, reduciendo considerablemente las tareas y los gastos de mantenimiento que suele tener con la grama natural. Por estas razones el uso de césped artificial es la alternativa más rentable más amigable con el planeta, su bolsillo y su tiempo.

Escoger el tipo de césped dependerá del uso que se le dará, pero si usa césped sintético siempre nos escogerá. Trabajamos con materiales de alta calidad a lo largo y ancho de Chile: Tomé, Santiago, Arica, Linares, Punta Arenas, Iquique, Calama, Hualpén, Puerto Montt, Chiguayante y demás ciudades del territorio nacional.