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El caucho para pasto sintético se utiliza para proporcionar algunos beneficios que te presentaremos a continuación.

Evita lesiones: el caucho es un material deformable que absorbe los impactos. Por tanto, en un campo de fútbol con caucho para pasto sintético supone menos riesgos de lesiones en los futbolistas. De hecho, cada vez más preparadores físicos incluyen el césped artificial como superficie donde trabajar a la hora de recuperar a futbolistas lesionados.

Proporciona comodidad y más confortable: Se trata de un material termoestable resistente a las condiciones atmosféricas y, al mismo tiempo, de un excelente aislante para eliminar la electricidad estática de millones de fibras de plástico entrelazadas. Además, su alta elasticidad proporciona una sensación de comodidad que agrada en totalidad a los jugadores de fútbol y otros deportes.

De hecho, los campos de pasto sintético de tercera generación no sólo llevan una capa final de granulado de caucho, sino también una base elástica de caucho que viene a reemplazar a los aglomerados asfálticos que se utilizaban antes. El objetivo es aumentar la comodidad y confort de los terrenos de juego.

El granulado de caucho se utiliza como material de relleno en pasto sintético para asegurar que el balón rebote y ruede adecuadamente, aportando características muy similares a las de los terrenos de juego convencionales.

Mantiene la forma del pasto. El relleno de caucho para pasto sintético (formado por caucho y arena de sílice) sirve, además, para mantener la verticalidad de las fibras de plástico. Al tratarse de una hierba alta necesita que algún soporte le dé cierta rigidez.

Algunos utilizan caucho para darle amortiguación al pasto, nosotros te ofrecemos caucho para que lo coloques en tu pasto sintético de Chile.

El caucho para pasto sintético ayuda a cuidar el medio ambiente, actualmente se calcula que la mitad de todo el granulado de caucho que se produce en varios países va destinado a los campos de fútbol de pasto sintético. Esto supone el reciclado de más de 30.000 toneladas de neumáticos al año, evitando así un grave problema ambiental y de salud pública. No debemos olvidar que el neumático puede tardar hasta diez siglos en degradarse y desaparecer de la naturaleza.